Al igual que el
otro día encontró, con una facilidad pasmosa, a los
culpables de que en Canarias se hayan construido 8.000 viviendas ilegales
desde la moratoria de 1997, este domingo Ricardo Peytaví aparece
totalmente encochinado, dando cabezazos a diestro y siniestro -en
su comentario habitual en el periódico El Día- encontrando
más culpables, en este caso a los que han impedido que llegue
a Canarias, según él, la 'solución milagrosa' del
gas natural licuado. Para todo está la UNIPOL, comparado con
el olfato policial de este ilustre 'periodista'.
No se sabe muy bien contra quién,
porque el tipo va contra los profesores de la Universidad, contra los
funcionarios y contra la "gente que tiene la vida resuelta",
olvidándose que aquí la vida resuelta quien la tiene realmente
es la media docena de piratas cuyos intereses él defiende con
tanta vehemencia, lo que nadie le criticaría si no fuera porque,
de paso, aprovecha para despellejar a la gente que opina distinto.
Y es que si fuésemos por ahí
quemando contenedores de basura, cortando carreteras, apedreando cristales
o poniendo bombas lapa. parecería normal que alguien, como el
Peytaví, nos criticara o nos descalificara en un estado supuestamente
democrático. Pero da la casualidad que los ciudadanos que opinamos
distinto en algunas cuestiones, como es el tema del CRIMEN
DE GRANADILLA, más que nada porque creemos que se puede ampliar
el de Santa Cruz -si fuese necesario o si su sepulturero, Suárez
Terror, no se lo termina de cargar- o que, a caso como ha ocurrido en
Arinaga, en su momento puede que tengamos puerto en Granadilla -y el
consiguiente destrozo ambiental
al cambiar el flujo de arenas que alimentan todos esos ecosistemas-
y no entre un puto barco porque
el coste de las operaciones se encarece exponencialmente por las condiciones
climáticas de la zona.
Y nosotros, desde aquí, nunca
más volveremos a criticar -en principio y porque carecemos del
tiempo necesario y no cobramos ni vivimos de esto- los comentarios insultantes
y descalificadores del señor Peytaví. Gente que nos insulta
habitualmente en los periódicos hay unos cuantos, empezando por
los editorialistas del medio que le contrata. Si lo hemos hecho, francamente,
es porque con el señor Peytaví teníamos una duda,
incluso en ocasiones nos hemos tomado la libertad de publicarle razonamientos
que nos parecía bastante sensatos. Pero últimamente ha
llevado a cabo una metamorfosis, hasta cierto punto respetables si no
fuera por sus descalificaciones gratuitas, como la que llevó
a Andrés Chaves -su compañero articulista en El Día-
de ser el más enconado enemigo del puerto de
Gradilla a ser su más ferviente
defensor.
Peytaví ya se ha definido y se
ha situado en una línea de opinión, ciertamente extendida
entre los medios de comunicación más influyentes, que
consiste en la descalificación y el insulto hacia todo el que
opina distinto, aunque las vías que utilicemos para ejercer la
crítica no vayan en ningún momento más allá
de las que, no sólo nos permite, sino que garantiza la Constitución
Española en el apartado de Derechos Fundamentales. Y no vamos
a acusar a nadie de no ser demócrata o de actitudes prefascistas.
Ah, por cierto, aunque sabemos que el
señor Peytaví sólo utiliza el tema del gas para
insultarnos, recordar que la introducción del gas licuado en
Canarias como recurso energético -que al fin y a la postre sólo
supondría patear el problema energético hacia delante-
no tiene absolutamente nada que ver con los puertos industriales. De
hecho en Gran Canaria, que se han tropezado con la Mancomunidad del
Sureste que no quiere esas bombas de relojería, que son las regasificadoras
en tierra, ganaría fuerza la posibilidad de las plantas en mar
abierto -offshore-,
como se hace en muchos lugares, donde la gente no parece menos sensata
que nosotros, a lo largo del mundo.
No obstante, cuando el rendimiento de
nuestras centrales térmicas está en torno al 20% y cuando
hoy en día se nos debería estar cayendo la cara de vergüenza
por no fomentar políticas de ahorro y favorecer la introducción
de renovables, que deberían estar cubriendo ya en torno al 30
o al 40% de nuestro consumo, la introducción del gas natural
como 'solución' milagrosa, como propone el Peytaví, sólo
representaría otra chinita en el camino hacia un modelo energético
más sostenible. En todo caso, si ese gas es un poco más
limpio, ¿no sería más lógico poner una planta
offshore más cerca de Santa Cruz y cargarnos la
central térmica esa de mierda que mantiene Unelco en Las
Caletillas y que va a terminar envenenando a todo el mundo, en el supuesto
caso de que no estemos todos envenenados ya?
Juan Jesús González
'Terrorista social', según definición
de Suárez 'Terror', sepulturero del puerto de Santa Cruz
y principal soporte intelectual de comentaristas como Ricardo Peytaví

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