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Estimados amigos del Foro:
He leído el artículo sobre
la "cafetera de las Caletillas" y agradezco profundamente
que al menos desde este medio se denuncie la continua agresión
que la empresa Unelco- Endesa realiza contra la salud de las personas
que vivimos en las inmediaciones de esta central. Soy vecina del pueblo
de Igueste, he vivido toda mi vida aquí (más de treinta
años) y todos los días, cuando observo las emisiones de
esas chimeneas me pregunto cómo estarán no sólo
mis pulmones, sino todo mi organismo, pues las toxinas se acumulan en
cualquier parte, y cuántos años de vida o de salud me
ha quitado Unelco. Los Iguesteros encabezamos, por la década
de los ochenta (yo aún iba al colegio) una de las primeras manifestaciones
multitudinarias que se dieron en Canarias con la democracia recién
estrenada, cuando ya no podíamos soportar más la situación,
pues prácticamente estábamos siendo "gaseados"
día y noche, invierno o verano, por sustancias altamente contaminantes.
Yo era una niña por aquel entonces pero recuerdo perfectamente
ver caer delante de mis narices las gotitas de una sustancia oscura
y grasa sobre la mesa blanca del patio, amén de las ingentes
cantidades de hollín que se precipitaban incesantemente. Y así
sobre cualquier cosa, las ventanas, el suelo, las plantas, la ropa,
la piel, etc... Algunas personas tuvieron que marcharse del pueblo,
aquejados de problemas de alergia o asma. La crisis de la agricultura se aceleró
en nuestro valle porque las cosechas estaban tan asfixiadas como nosotros,
lo que supuso un empobrecimiento económico aún no cuantificado
para algunas familias que dependían de la agricultura. Por el
contrario, sólo la construcción de la central generó
algunos puestos de trabajo para los iguesteros durante un corto espacio
de tiempo. Terminada la misma, al requerir mano de obra más cualificada,
muy pocos fueron los que pudieron continuar en la fábrica. Así
que, mientras soportábamos la contaminación que permitía
“el desarrollo de Tenerife”, esta industria ni siquiera
supuso una manera de crear puestos de trabajo, y los que se crearon
apenas duraron en el tiempo (lo que debería servirnos de ejemplo
en el caso de futuras “macroestructuras” como el Puerto
de Granadilla gracias a las cuales, según los políticos
que nos mal-representan, en esta isla no volveríamos a pasar
hambre ni penas nunca más: ¡a otro perro con ese hueso!).
Para más inri, no se tuvo el más
mínimo reparo en pasar las líneas de alta tensión
sobre viviendas, desviándolas de terrenos que no estaban edificados
por esa época pero que pertenecían a uno de los mayores
constructores y especuladores de nuestra historia reciente, seguro que
ustedes saben a quién me refiero. Tan poco respeto ha mostrado
esta multinacional por los ciudadanos que incluso una de las torretas
de la reciente línea Caletillas-Granadilla se sitúa justo
encima de un camino en el monte. Hace unos años tuve que pasar
por debajo de ese parapeto zumbón, pues no se puede pasar por
ninguna otra parte, y les aseguro que da miedo. Supongo que allí
lo encontraron más llano y mejor para colocar la torre y no se
plantearon nada más. Las contraprestaciones por todas estas afecciones
(para mí la mejor sería que se fueran de una vez) yo no
las he visto por ningún lado. Unelco contamina, enferma, destruye,
pero no paga: además cobra. Entre los iguesteros cada vez se
hace más honda la sospecha de que la tasa de muerte por cáncer
debe ser, si no la más, de las más elevadas de las islas,
pero aunque se han pedido estudios comparativos, parece que desde las
instituciones competentes se niegan a hacerlos y aunque los hicieran,
cualquiera se fía de los resultados. Puede que aquellas manifestaciones contribuyeran
a que se "reparara" la insostenible situación de entonces
poniendo en funcionamiento la central de Granadilla. No es que esté
de acuerdo en pasarle el marrón a otros tinerfeños, aunque
de lo que sí estoy segura es de que si se hiciera un estudio
de impacto medio ambiental ( si se hubiera hecho en aquella época
), dado el régimen de vientos y la orografía del valle,
jamás se hubiera construido en el lugar donde se emplaza: cuando
el viento es del este es cuando se forma el mar de nubes, la "panza
de burro" que todos conocemos y el valle se abre hacia el este,
situándose la central en su parte más oriental. Esto significa
que cuando el viento es del este, el humo entra en Igueste Y NO SALE
POR NINGÚN SITIO, simplemente, se acumula en su interior.Por desgracia, mi pueblo tiene todo el aspecto
de un pueblo derrotado, un pueblo al que le da lo mismo lo que pase.
Dividido desde hace mucho tiempo por motivos políticos todos
nos quejamos de la contaminación de Unelco al ver enfermar y
morir a nuestros vecinos de cáncer, pero les echamos unas paladas
encima y enseguida asumimos que nada se puede hacer y que hoy no estamos
tan mal. Cuando ES HOY cuando estamos enfermando y muriendo.¿Dónde están las responsabilidades
políticas? ¿Dónde los políticos que deberían
defender nuestros derechos? ¿Dónde están nuestros
derechos? ¿Perdidos en un librito que se editó en 1978?
¿Dónde van los pingües beneficios de Endesa? ¿Los
gastan algunos en vidas de lujo mientras a otros se nos condena a la
enfermedad?No soy ingenua, sé las repuestas a estas
preguntas. Todos las sabemos.Reitero mi agradecimiento al Foro por
tocar este tema al que ya nos hemos acostumbrado demasiado, tanto que
ni vemos que está ahí. Muy bien sé que la solución
no pasa por el despacho de ningún representante político.
Cada cuatro años nos prometen solucionar el tema pero ya algunos
están defendiendo no sólo no desmantelar esta arcaica
central, sino construir una tercera. Ni si quiera hago demasiada confianza
en las directrices europeas y es que aquí somos europeos o africanos
dependiendo de quién se beneficie. Así que como en todo,
sólo podemos contar con nuestra propia voz y nuestras propias
manos.
Un afectuoso saludo.

Impresionante imagen que nos remite esta amiga
de Candelaria
07-05-06
¿Qué está pasando con la "cafetera" que
Unelco-Endesa mantiene en Las Caletillas?
