No todas las torres de alta tensión
que la compañía Unelco-Endesa -con la complicidad del
Gobierno de Canarias- mantenía podridas sobre las cabezas de
los vecinos del Sureste de Tenerife cayeron el pasado
28 de noviembre, al paso de la cola de la Tormenta Tropical Delta.
La mayoría de ellas, pese a que la podredumbre había disminuido
su capacidad de soportar esfuerzos a más de la mitad -según
los estudios encargados ahora por el Gobierno de Canarias- resistieron
esta tormenta con la que, seis meses después, los meteorólogos
continúan 'haciéndose la picha un lío'.
Como les anunciábamos hace unos
días, en un artículo
referido a los impresentables de Ferrovial que, como Unelco-Endesa,
intentan hacernos creer que en Canarias vivimos el pasado noviembre
un huracán tipo Katrina -para no hacerse cargo de los desperfectos
sufridos en la 'Torre I' de Santa Cruz-, el pasado día 31, miércoles,
tres técnicos del INM dieron una charla sobre 'Delta' en el Mueso
de la Ciencia y el Cosmos. Allí estuvimos, cómo no, junto
con un nutrido grupo de personas y medios de comunicación que
esperaban la revelación de datos que, algunos, habían
anunciado como extraordinarios. Y es que en determinados foros se había
hablado de que el INM revelaría datos fenomenales, oficiales,
de viento para el Valle de Güímar, centro de la polémica
en este asunto, aunque no se entienda muy bien porqué, dado que
vientos parecidos hubo en La Laguna, La Esperanza, en Punta del Hidalgo
o Mazo, Las Breñas y Puntallana en La Palma...
Nada más lejos de la realidad.
Allí se analizaron los diferentes modelos de previsión
meteorológica y los fallos y errores que dieron lugar a las imprecisiones
a la hora de alertar de la llegada de este temporal. Estos errores consistieron,
principalmente, en los valores de vientos y en un cierto desfase temporal
dado que la llegada de la tormenta se adelantó unas horas, con
respecto a los modelos de predicción. No así la trayectoria
de la tormenta, que fue correctamente prevista desde unos días
antes. Pero esos valores extraordinarios de vientos de los que habla
Unelco (170 km/h), el periódico El Día (200 km/h) o Adán
Martín, que habló en la tribuna del Parlamento de vientos
de hasta ¡300 km/h!, nada de nada. Al contrario, se refirieron
a los registros de las estaciones del Cabildo -de
las que nosotros ya les hablamos hace meses- que dieron unos vientos
en torno a los 100 km/h y, por no citar, no citaron el
dato que nos han certificado ellos mismos, de su estación
de La Planta -junto al polígono industrial de Güímar-,
de 144 km/h de racha máxima.
En definitiva, nada nuevo bajo el Sol,
nadie registró los vientos de los que habla Unelco y El Día.
Y la teoría de las ondas de
montaña, desarrollada por el ITER y un
instituto de investigación que no existe -en parte el ITER
tampoco 'existe', al menos dedicado a lo que tendría que dedicarse-,
según la cual ondas de montaña -que se generan siempre
que hay vientos importantes en altura y forman cosas tan bonitas como
el conocido 'sombrero
de El Teide'-, que se generaron por encima de los 2.000 metros,
afectaron a zonas costeras, pues que se basan en un modelo de predicción
meteorológica, el MM5, que fue precisamente uno de los que más
errores dio a la hora de predecir las intensidades de viento que llegarían
a Canarias. Acaso por eso en el ITER
no se enteraron. A posteriori, y haciendo un ejercicio de 'meteorología
forense' que no tiene muchos precedentes, si se le introducen al programa
una serie de variables consideradas por los autores, les salen unos
valores de vientos ¡medios! de 160 km/h (lo que implicaría
rachas máximas de 200 km/h que nadie ha registrado por debajo
de los 2.000 metros.
Francisco Pomares, director de La Opinión,
envió a una reportera a cubrir la conferencia que salió
tan impresionada, y consiguió asombrar tanto al Director, que
se consiguió el viernes nada menos que ser cabecera de portada.
Eso sí, el titular no significaba absolutamente nada; "El
informe del Meteorológico asegura que 'Delta' fue un ciclón
extratopical". Un ciclón no es otra cosa que un huracán
y 'Delta', a su paso por Canarias, era una tormenta tropical en fase,
lógicamente, de desintegración. De hecho a las pocas horas
desapareció después de estar una semana paseándose
por zonas de aguas cálidas en el Atlántico, de las que
se alimentan estas depresiones. De hecho, y ojo al dato, en
1975 pasó por Tenerife una cosa parecida que dejó
vientos en Los Rodeos de 170 km/h. Los registros en el aeropuerto esta
vez fueron de 147 km/h de racha máxima. Y pretender incidir
en la idea de que Delta fue un huracán sólo es hacerle
el juego a Unelco-Endesa, a Ferrovial y a desalmados de ese calibre.
Pero supone una grave irresponsabilidad, porque quién quita que
un día una de estas depresiones tenga a bien visitarnos, como
ocurrió en 1826, y alguien podría creer que sería
algo parecido a 'Delta', con el consiguiente peligro.

Francisco Pomares se hizo un lío con
la conferencia de los técnicos del INM
¡Qué país! Mientras
tanto, Unelco-Endesa continúa reponiendo, como habíamos
pedido incluso en los Tribunales, las torres que no cayeron y que, según
ellos, no estaban podridas. Las imágenes de estas torres en el
suelo son casi tan elocuentes como las que quedaron retorcidas por 'Delta'.

Diferencia entre las antiguas torres podridas
junto a las nuevas que
están instalando ahora

Torres que no tumbó Delta y que Unelco
está echando abajo ahora

Mucho cuidado no han tenido, que digamos,
con las plantitas que hay por la zona




Aspecto de los materiales de las torres que,
milagrosamente, no consiguió tirar el
viento de más de 100 km/h


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