Foro contra la Incineración

Tenerife
                           
Del diluvio para acá
                           
11 - 06 - 06

 

Francisco Pomares

Hace algunos años leí en un sesudo ensayo sobre el mito del Diluvio Universal que se trata de una leyenda extendida por todo el mundo y a la que escapan pocas civilizaciones. La mayoría de las historias son diferentes entre sí y tienen las características de cada cultura, pero todas narran el mismo acontecimiento: una gran tromba de agua que inunda las tierras y cubre las más altas montañas y acaba con toda la vida animal y humana, de tal forma que sólo sobreviven algunos elegidos por los dioses. Para hacerse una idea de la extensión del mito sobre el Diluvio, baste decir que los indios americanos ofrecen hasta cinco docenas de versiones diferentes. Pero hay muchas más: entre los aztecas se creía que toda la humanidad desciende de un hombre y una mujer que lograron salvarse del gran diluvio metiéndose en una cesta. La tradición rusa asegura que la tierra entera descansaba sobre el lomo de cuatro ballenas, hasta que una murió y con su muerte provocó la inundación de la tierra y la fatalidad de sus pobladores. Los celtas describen el Llyn-llyn (mar de mares), que inundó el mundo y ahogó a las gentes. En la mitología hindú, fue la diosa Visnú quien salvo por tres veces al mundo, tres veces inundado. La tradición china relata la vida de Fushi y Nukua, dos supervivientes del diluvio, cuyos cuerpos en forma de pez les permitieron escapar nadando del desastre. La mitología griega hace que Zeus castigue con el diluvio a los hombres pero se apiade del rey de Tesalia, Decaulión, y de su esposa Pirra, de quienes desciende la humanidad toda. Y la mitología mesopotámica, antecedente de las narraciones hebraicas del Viejo Testamento, nos cuenta la epopeya de Gilgamesh, en la que un tal Utunapistim logra sobrevivir a una lluvia "cuyas gotas eran del tamaño de platos", encerrado durante siete días con su mujer y su familia en un arca...

También en los mitos y leyendas de los antiguos pobladores de Canarias existen referencias al Diluvio, con características propias de cada isla. El mito más extendido entre los aborígenes grancanarios sostiene que el diluvio fue una maldición de los brujos tinerfeños, para ahogar Gran Canaria en las profundidades del Atlántico mientras ellos se refugiaban en lo alto del Teide. Los guanches tinerfeños tenían su propia historia: al parecer, los grancanarios pidieron a sus dioses que lloviera sobre Nivaria durante cien años, y cuando se gastó toda la lluvia, ofrecieron entonces su propia agua, hasta quedarse definitivamente secos. Parece que la cosa no tuvo el éxito esperado desde la óptica grancanaria: a pesar de todo el agua que cayó sobre la isla picuda, se salvó -aunque de milagro- un arcano antepasado de José Rodríguez Ramírez. Dicen que estaba durmiendo la siesta en su cueva, tan tranquilo, y no se enteró siquiera de la que estaba cayendo... al salir comprendió que los gcanarios tenían la culpa de todo. De todo, del diluvio para acá.

Fuente: La Opinión de Tenerife, 10-06-06




 
                           
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