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- 06 - 06 |
A nosotros, yo creo que como a todo
el mundo, nos ha tenido hablando solos la tremenda valla metálica,
de más de tres metros de altura, con la que Miguel Zerolo selló
las obras de remodelación del Parque García Sanabria,
principal activo verde con el que cuenta el centro de Santa Cruz de
Tenerife. Y es que no querían, bajo ningún concepto, que
la gente viese absolutamente nada de lo que se estaba haciendo allí.
Casi la única referencia que
hemos hecho nosotros a esta obra de remodelación, tiene que ver
con la innegable pérdida de
masa arbórea y arbustiva que ha sufrido el Parque y que los
técnicos y los políticos justifican por una terrible enfermedad
que padecían, por lo que se han cargado 113 árboles, sustituyéndolos
por otros que, en su día, no cabe duda que recuperarán
en parte la frondosidad que el Parque disfrutó en el pasado.
En el caso de que no se vuelvan a cargar la tierra que ahora dicen haber
recuperado.
La enfermedad la conocía todo
el mundo, no era otra que el abuso de aguas residuales semitratadas
para el riego que quemaron literalmente los suelos, mientras el agua
potable de las fuentes se tiraba a las alcantarillas cuando se renovaba.
Y poco más, las enfermedades en los árboles, como en las
personas, tienen sus tratamientos y sus historias y, generalmente, no
hace falta cargárselos para sembrar otros nuevos. Sobre todo
en un entorno de tanto valor cultural, en el que cada árbol representa,
o representaba en este caso, toda una historia que ha acompañado
los diferentes avatares a los que se ha visto sometida la ciudad a lo
largo de muchos decenios.
Pero este pasado viernes se han terminado
todas y cada una de las especulaciones y, finalmente, el García
Sanabria se ha abierto al público y la impresión general
no es tan mala como cabría esperar. Y es que, francamente, no
parece que haya sido una mala idea el introducir un sendero en espiral
que abre nuevas posibilidades de disfrute y de conocimiento de los valores
que tiene el recinto.
Otro aspecto, más discutible,
tiene que ver con el hecho de que el Parque se haya abierto completamente
hacia las calles adyacentes, con lo que prácticamente ahora mismo
daría más la impresión de tratarse de una especie
de plaza arbolada, plaza
oxidada la ha denominado alguien, que lo que tradicionalmente se
ha considerado, y se considera, un parque urbano de estas características.
Y es que pareciera que nadie podría imaginarse un Parque de El
Retiro o el de la Ciudadella, sin sus correspondientes puertas de acceso.
Ana Oramas, sin ir más lejos, ha hecho un parque del carajo en
la zona de La Vega y le ha mandado unas rejas y unas puertas que cierra
por la noche, gracias a lo cual la instalación se ha mantenido
en buenas condiciones contra todo pronóstico.
Lo de Zerolo, en ese sentido, es un
invento. Él piensa que los problemas los va a solucionar con
la UNIPOL y con esas ¡40 cámaras de vigilancia que ha plantado
dentro del parque! Pero francamente, y a la vista del comportamiento
de muchos ciudadanos en las primeras horas, después de la reapertura,
todo indica que lo va a tener jodido, pero que muy jodido. No digamos
nada cuando abra los negocios esos de copas que tiene previsto adjudicar
allí dentro.
Han abusado, buscando la espectacularidad,
de los carísimos pisos de madera, fácilmente deteriorables,
poco higiénicos porque la mierda se mete debajo y de costosísimo
mantenimiento. Es llamativo, la gente se queda con la boca abierta al
ver tanto lujo, pero nadie se mete por ahí en esas historias
porque después hay que mantenerlo y conservarlo lo requiere,
además de mucho dinero, de una cultura no tendente al destrozo
de la que, lamentablemente, no disfrutamos, como se ha podido observar
ya en estos dos días que lleva abierto el Parque.
Lo de los varios miles de metros cuadrados
de césped accesible y como sustrato para los parques infantiles
ya parece, incluso, hasta más escandaloso. Ha durado casi lo
justo, como es lógico, para hacer la foto de la inauguración
y ya el domingo aparecía completamente deteriorado. Y es que
esto no sólo no es Irlanda, sino que no podemos permitirnos el
lujo de mantener, a base de agua de calidad porque se supone que estos
locos no estarán utilizando agua depurada para regar la hierba
donde juegan los niños.
Pero a pesar de todo este derroche uno
no ve, por ningún lado, dónde han podido enterrar estos
señores nada menos que 1.500 millones de pesetas. Si a uno le
dicen que construir ese paseo en espirar, llenarlo todo de mangueras,
abrir el parque a las calles, cambiar algunas cosas de sitio y meter
farolas y papeleras de diseño cuesta 500 o 600 millones de pesetas,
pues se entiende. ¿Pero 1.500 millones de las antiguas pelas
o 9 millones de euros? La remodelación del puente del Padre Anchieta,
que supone el derribo del puente actual, la construcción de una
gigantesca rotonda sobre la autopista, la ampliación de carriles,
etc. está presupuestada en 7,5 millones de euros. Y francamente
uno no ve, por ningún lado, dónde carajo han enterrado
ese dinero en el García Sanabria. Y todos sabemos que ellos no
van a dar explicaciones de ningún tipo, pero es nuestro derecho
exigirles que lo hagan porque las perras son nuetras.
El Parque no ha quedado feo, cuidado
con eso. No parece, sin embargo, que esa imagen se pueda mantener cuando
los carnavaleros lo tomen masivamente dentro de unos meses para dormir
las borracheras una vez que se ha abierto completamente al exterior.
Pero quizás no haya que esperar tanto, porque a la entrada del
parque infantil los niños, con la ayuda de sus padres, habían
despreciado los toboganes para utilizar el muro inclinado de madera
que rodea el parque para lanzarse -con el consiguiente peligro-, destrozando
el jardín de la parte superior. Algo verdaderamente asombroso
que hacían decenas de personas a la vista de la UNIPOL y de las
decenas de operarios que tenía el Ayuntamiento desplegados por
allí para cuidar de la imagen estos primeros días. Nadie
les llamaba la atención porque la consigna es no incomodar a
nadie y permitir que la gente disfrutara de todo a su antojo.
Otra cosa que sí que echamos
de menos es que de educación ambiental nada de nada. Una bomba
de manivela, muy divertida, educa a los niños en el derroche
de agua en una atracción que está muy bien para una playa
-con agua salada, pero que, francamente, no parece de lo más
adecuado para un parque urbano donde, entre tanto rollo, podían
haber hecho una ludoteca en condiciones perfectamente delimitada y controlada,
con sus horarios y sus historias, como en todos sitios y con la voluntad
de mantenerlas en el tiempo, no como lo que han puesto para impresionar,
donde todos los contratos terminan a 30 de junio. Al menos unos contenedores
para separar residuos en la zona infantil, un par de composteras para
reciclar la materia orgánica que genera el parque y que no termine
en el contenedor de la basura camino de Arico, mientras se compran fertilizantes
para quemar los suelos, como se ha hecho siempre.
En fin, que el parque está abierto
y nadie sabe como ha sido. Esperemos que lo sepamos mantener, disfrutar
y cuidar. Los primeros síntomas no son muy halagüeños,
lamentablemente.

El parque ya no se puede visitar sin gorra,
la frondosidad y más de cien
árboles han desaparecido. Por cierto, ¿qué coño
han hecho con las farolas
cojonudas que había en esos paseos? ¿Están por
ahí en casa de alguien
o las van a aprovechar para otro sitio? No sólo estaban de puta
madre
sino que eran mucho más bonitas que estas cosas de diseño
que
tanto gustan a los nacionalistas estos.

Este domingo Zerolo tenía un auténtico
despliegue de operarios en el Parque,
cuando jamás se había visto a nadie un domingo por allí
pendiente
de ese instalación.

Cuarenta cámaras de vigilancia 'controlan'
todos los rincones del Parque.
De película.

El nuevo paseo en espiral no está nada
mal. Otra cosa es que haya problemas
con el sustrato y que, francamente, no se observa por dónde van
a desalojar
el agua de lluvia esos caminos. Claro que, como todos sabemos, para
nuestros
arquitectos e ingenieros la lluvia aquí no existe y es posible
que la tierra de esos
paseos vaya a parar a la Plaza de España como no hayan estudiado
eso bien.

No abusaron de las flores de temporada, de
quita y pon, más de la cuenta,
lo que se agradece bastante entre tanto derroche.

Algunos guías hablan a la gente de
los pocos árboles que han quedado


Sorprendente resultaba ver cómo habían
caído piedras de algunos muros,
a las pocas horas de la apertura

El paseo en espiral parece una buena idea
que le da muchas más
posibilidades al recinto

Los paseos principales siguen prácticamente
igual, con muchos menos árboles,
con una farolas y papeleras de diseño y poco más. De piche,
como siempre.


Algunos rincones se han mantenido, más
o menos.

Sorprendente apertura hacia la Rambla. Pura
madera, de un lujo
extraordinario, esperemos que dure

Con menos árboles pero más o
menos lo de siempre



Los niños, con la colaboración
necesaria de los padres, eligieron con atracción
preferida, subirse al jardín que rodea el parque infantil, para
lanzarse por la
pared inclinad de madera, cargándose el jardín. No hubo
responsable alguno,
entre las decenas de policías y demás, que les dijera
-a los padres- ni pío.

Los niños, con la colaboración
necesaria de los padres, eligieron con atracción
preferida, subirse al jardín que rodea el parque infantil, para
lanzarse por la
pared inclinad de madera, cargándose el jardín. No hubo
responsable alguno,
entre las decenas de policías y demás, que les dijera
-a los padres- ni pío.

Los niños, con la colaboración
necesaria de los padres, eligieron con atracción
preferida, subirse al jardín que rodea el parque infantil, para
lanzarse por la
pared inclinad de madera, cargándose el jardín. No hubo
responsable alguno,
entre las decenas de policías y demás, que les dijera
-a los padres- ni pío.

Los niños, con la colaboración
necesaria de los padres, eligieron con atracción
preferida, subirse al jardín que rodea el parque infantil, para
lanzarse por la
pared inclinad de madera, cargándose el jardín. No hubo
responsable alguno,
entre las decenas de policías y demás, que les dijera
-a los padres- ni pío.

El césped no ha durado a penas ni medio
asalto

Los niños se lo pasaban pipa en la
bomba de agua, cojonuda
para educar
a los niños en el ahorro de agua. Lo de
'¡niño,
con el agua no se juega!',
que nos enseñaron nuestros
padres, ha pasado a la historia. ¡Qué
cosa!


En algunos sitios se han pasado bastante con
lo de la maderita.
Todo un lujo que
veremos cuánto dura. A ninguna persona sensata
se le ocurría
hacer
algo semejante en el jardín de su casa.
Independientemente de
las perras
que tenga, porque se trata
de una ostentación bastante poco práctica.
06-04-06
Triste primavera para el parque García Sanabria

10-06-06
García Sanabria: la nueva plaza oxidada de Santa Cruz 

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