JAIME PÉREZ-LLOMBET
Después de sesudas deliberaciones y de un esfuerzo
titánico de investigación, análisis y reconstrucción
de los hechos, la comisión parlamentaria que analiza los efectos
del Delta está ultimando sus trabajos (al parecer, pretenden
que las conclusiones sean aprobadas en julio).
La cosa promete. Echándole un vistazo a lo que
nos han adelantado, la tentación inmediata es acordarse de un
informe encargado por el Ayuntamiento de Santa Cruz, en el que, no sin
sorpresa, sus redactores concluían que las palomas cagan porque
comen y comen porque tienen hambre -así o algo así-. Transcurridas
un montón de reuniones y dietas, quienes han estudiado lo ocurrido
antes, durante y después de la tormenta tropical concluyen académicamente
que cuando el apagón Unelco no informó como debía.
Convencidos de que deben llegar hasta el final, caiga quien caiga, rueden
o no cabezas, los diputados han ido más lejos. No conformes con
llegar a conclusión tan insospechada, le echan un par de narices
y advierten de que es preciso mejorar los mecanismos de respuesta -guau-.
Ni que decir tiene, bastaría con lo apuntado para justificar
la constitución de dicha comisión.
Pero ellos han ido más allá. Lanzadísimos,
dicen que estaría bien que se mejore la planificación
energética y, tachán, tachán, que en las líneas
entre Candelaria y Granadilla se detectó un alto nivel de oxidación
en gran parte de las torres que cayeron por la acción del viento
-guau-. Habrá que leer el documento en su totalidad. Ahora bien,
el adelanto que ha hecho el presidente de la comisión augura
un catálogo de obviedades, reiteraciones y frases hechas que,
si es que se está a tiempo, podrían completar concluyendo
muy parlamentariamente que los congeladores descongelaron porque dejaron
de congelar, que la luz se fue porque se fue la luz y que a Candelaria,
la del tercero, se le echaron a perder los langostinos porque los jodidos
tienen su carácter, y cuando les cortas la electricidad se ponen
insoportables. Esperemos que de aquí a julio adecenten un poco
esas conclusiones. Porque si la cosa no va más allá de
lo ya contado, más les valdría haber llamado a Candelaria,
la del tercero. Ella o cualquiera les habría contado con mayor
profundidad lo que pasó cuando el Delta confirmó que más
que una red eléctrica lo que tenemos es un grupito electrógeno
-un motorito, para entendernos-.
Fuente: Diario de Avisos, 23-06-06

TORRES PODRIDAS
DE UNELCO-ENDESA
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05-12-05
El PSC quiere una Cominión Parlamentaria para "echar tierra"
sobre el escándalo de las torres oxidadas de Unelco
¿A quién quieren engañasr?
¿Para qué carajo tiene el Gobierno a un Fiscal General
del Estado?