Democracia Nacional congrega en Los Cristianos a unas 70 personas contra "la invasión de inmigrantes"
DANIEL MILLET / ARONA
Dijeron no ser racistas, pero ayer opinaron durante su minúscula manifestación en Los Cristianos que "los negros son cucarachas que salen de las cloacas", que "hay que expulsar a los inmigrantes pues nos quieren quitar todo", que "los africanos traen enfermedades y delincuencia" y que las listas de espera de la sanidad son "por su culpa". Sólo eran 70. Pero, ¿cuántos más hay que piensan así?
Unas 70 personas, muchas mujeres canarias mayores de sesenta años con familiares emigrantes, se concentraron ayer al mediodía en la plaza Las Fuentes de Los Cristianos durante la manifestación convocada por el colectivo radical Democracia Nacional, bajo el lema No a la invasión, contra la masificación de ilegales que entran en Canarias. Seguidos por un dispositivo de seguridad -entre policías nacionales, locales y miembros de Protección Civil- y con el acompañamiento de música folclórica local, los manifestantes portaron banderas de Democracia Nacional, Canarias y España, y protagonizaron un enfrentamiento verbal, incluidos insultos, con la contramanifestación de una treintena de jóvenes que, justo en frente y a 50 metros, esgrimía una pancarta que decía "no sobran inmigrantes, sobran fascistas".
Serafina Domínguez, una señora de Los Cristianos que exigió que "los cayucos sean llevados a otra parte", fue la más beligerante. Agarró varias veces el megáfono y se despachó con rabia. "Los negros salen de las cloacas y son como cucarachas. ¡Fuera, fuera! Que los negros se vayan a su país. Esta es nuestra tierra y hay que defenderla", dijo ante los aplausos de sus acompañantes. "No soy racista, pero estoy en contra de esta invasión", matizó a este diario.
Juan Carlos Rodríguez, delegado en Tenerife de Democracia Nacional y que en las pasadas elecciones municipales estuvo en la candidatura de Coalición Canaria al Ayuntamiento de Adeje, tal y como él mismo admitió, se hizo un hueco como pudo entre el griterío de sus simpatizantes contra los contramanifestantes - "¡cabrones, cobardes!"- para solicitar "la expulsión de los extranjeros y los inmigrantes ilegales" porque "somos demasiados en Canarias y no cabemos más". Luego, ya cuando la minoritaria marcha se detuvo en la entrada del puerto de Los Cristianos, lamentó la poca asistencia, destacó que la mayoría eran mujeres y les pidió que "espabilaran a sus maridos". "Que dejen de ser maricones y abandonen las barras de los bares para unirse con nosotros a luchar por lo nuestro".
Muchos de sus argumentos se basan en afirmaciones de altos responsables del Gobierno canario y de asociaciones empresariales tinerfeñas, en un debate subido de tono que parece estar calando en estos grupúsculos extremistas. Por ejemplo, uno de los indignados, que no quiso dar su nombre, explicó con ira que "los inmigrantes nos cuestan 30.000 euros [dato aportado en varias ocasiones por el presidente de Canarias, Adán Martín], cuando a nuestros hijos no les dan nada". Asimismo, Isabel Díaz, quien dijo no importarle que se supiera que es funcionaria de los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Arona, expuso que "la llegada de cayucos a nuestro puerto está provocando que los turistas dejen de venir [algo declarado por responsables empresariales de la Isla y que no se ajusta a los datos reales]. Que se los lleven a otro lado". Y otra señora apuntaba que "por culpa de los inmigrantes no podemos ser atendidos por la sanidad pública [argumento esgrimido por varios altos cargos políticos] cuando el servicio es para nosotros".
Manuel Canduela, presidente de Democracia Nacional, vino expresamente al acto desde la Península con varios colaboradores. Él también se despachó a gusto: "Al rey de Marruecos le encantaría tener sometidas a estas Islas. Los inmigrantes están expulsando a nuestros hermanos. No tengáis miedo: esta tierra es de España y de Canarias. Llegó la hora de cerrar la puerta a los inmigrantes que vienen con malas intenciones. Vienen de las mezquitas, donde se insta a golpear a las mujeres. Si los dejan, los musulmanes acabarán con los Carnavales y prohibirán que tomemos cerveza. No hagáis caso a [Jesús] Caldera [ministro de Trabajo y Asuntos Sociales]; es un delincuente". Megáfono en mano, remató el discurso: "Españoles, disponeos a alzaros, a clavar la bandera y a decir: ¡España y Canarias es nuestra!".
Ante la atenta mirada de los agentes de seguridad, la treintena de contramanifestantes denunció que la Delegación del Gobierno en Canarias permitiera que "un grupo neonazi, racista, xenófobo, violento, intolerante y homófobo" llevara adelante esta marcha por las calles de Los Cristianos. "Fuera fascistas", gritaron. Sólo uno de ellos era un inmigrante africano.
El delegado en Tenerife de Democracia Nacional, Juan Carlos Rodríguez, anunció la próxima apertura en Adeje de una sede de este colectivo y precisó en declaraciones a este periódico que "poco a poco hemos ido ganando adeptos". "Hay de todo: amas de casa, trabajadores, niños...", añadió, al tiempo que censuró que el Ayuntamiento de Adeje no le permitiera colgar carteles en sus instalaciones y que la Delegación no dejara a los manifestantes penetrar en el muelle de Los Cristianos.
"Si hay algún inmigrante que se quiera unir a nosotros que lo haga. No somos racistas", gritó el ex militante de Coalición Canaria ya cuando la marcha se disolvía.
Fuente: La Opinión de Tenerife, 16-10-06

16-10-06 Lamentable espectáculo xenófobo en Los Cristianos
