Yo no he oído a un ecologista, puede ser que lo haya, que se oponga a que se mejore lo que sea necesario la carretera de La Aldea, en Gran Canaria, que todos los políticos se han encargado de abandonar desde hace décadas.
Pero, curiosamente, todos los políticos que tienen y han tenido responsabilidad han encabezado una manifestación que nadie sabe contra quién se dirige exactamente. Y es que, que se sepa, los ecologistas han pedido otro modelo de carretera que no afecte directamente a los espacios naturales más valiosos que le quedan a Gran Canaria. Ni más, ni menos, lo mínimo que se despacha en reivindicación ecologista que se precie a lo largo del mundo entero.
Y además, que se sepa, los ecologistas no controlan hoy en día -y siempre ha sido y deberá ser así- ayuntamiento alguno, ni cabildo, ni gobiernos de ninguna naturaleza, ni a la Guarida Civil, ni constructora alguna, ni a la Iglesia ni nada de nada. Además, en este caso, no se conoce que hayan apedreado a nadie, ni que hayan llevado a cabo voladuras de puentes ni atentados de ninguna naturaleza. Simplemente han manifestado su opinión.
Y resulta patético, por qué no decirlo, ver a los políticos al frente de unos vecinos a los que le han puesto treinta guaguas -seguramente el mejor servicio de guaguas que ha tenido La Aldea nunca-, para ir contra no se sabe quién, porque los responsables de lo que suceda o no suceda iban agarrados a la pancarta indecentemente.
José Manuel Soria, el candidato al Cabildo, Lorenzo Olarte, el presidente de Nueva Canarias, Román Rodríguez, José Miguel Pérez candidato socialista a la Corporación insular o Fernando González, miembro del Gobierno canario y de Coalición Canaria. Todos esos, y centenares más que cobran del erario público para resolver problemas -y que han ido a la manifestación con dietas y coche oficial-, se han lanzado a la calle contra ellos mismos pero, curiosamente, arropados por los que supuestamente sufren las consecuencias de su desidia.
Ahora bien, y sólo a modo de reflexión, sería bueno que los vecinos de La Aldea se planteasen también un poco -no sólo quiénes son los únicos responsables de la situación tercermundista de su carretera- sino que, acaso con mayor empeño, exijan que alguien se ocupe de estudiar por qué en ese municipio se producen unos índices de afectados por determinadas enfermedades realmente espantosos o porqué, pese a las dificultades en las comunicaciones, no disfrutan de unos servicios públicos de calidad -entiéndase sanidad y demás- que no les obliguen a mamarse esa carretera más de los estrictamente necesario.
Y es que con esto pasa como con todo. No se trata tanto de resolver el problema sino de meter una autopista por medio de unos riscos, lo que ya hoy en día no se le ocurre a nadie en ninguna parte del mundo civilizado. Y aquí lo que alguien se tendrá que plantear algún día, es si lo que queremos son islas razonables, con diversidad de paisajes, o lo que queremos es un tiovivo. Y los nortes de las islas, que disfrutan de una calidad de vida ya perdida en esos sures con consecuencias gravísimas (fracaso escolar, urbanización salvaje...), hasta donde sí que han llegado esas autopistas, deberían analizar si las intenciones de algunos son las de mejorar su situación, de lo que hasta ahora no se han preocupado un carajo, o si de lo que se trata es de acabar con la diversidad para urbanizarlo todo a la redonda.
Pero bueno, a nosotros a parte de que nos llama mucho la atención ver a los políticos al frente de manifestaciones -pagadas con dinero público- contra problemas que están bajo su responsabilidad (como hicieron cuando lo de la RTVEC, que después se cargaron sin escrúpulos de ningún tipo), también nos sorprende ver la imagen de un ataúd pidiendo ecologistas voluntarios para meterse dentro. Porque es que, aunque nunca hemos militado en ningún grupo ecologista, sí hemos tenido la ocasión de ver cómo los ciudadanos, cuando se ven apurados, recurren a los ecologistas para que les ayuden a denunciar la machacadora, la carretera, el taller de chapa y pintura o la discoteca que le han puesto cerca de su casa. Pero después, cuando éstos se dedican a opinar sobre los grandes asuntos, sobre lo que tiene que ver con los más valioso que tenemos, pues esos mismos les invitan a meterse en un ataúd.
Así somos, lamentablemente y desde nuestro modesto punto de vista. Pero a los amigos ecologistas de Gran Canaria ánimo, que no se desesperen y nuestra felicitación por la postura coherente que han mantenido en este asunto. Que no se desanimen, que en Tenerife nos llaman 'terroristas sociales' a los que nos atrevemos a disentir contra el piche y el cemento -seamos ecologistas o no- y aquí estamos, unas veces más animados y otras más decepcionados. Qué le vamos a hacer.
Ah, por cierto, lo de poner a unos jóvenes agarrando una pancarta donde se identifica 'futuro' con una carretera rápida, francamente, nos parece una imagen bastante ilustrativa de ese 'norte' que hemos perdido por aquí desde hace años gracias a tanto golfo y especulador que anda suelto por ahí, dentro y fuera de las instituciones.




Vídeos de la manifestación por la carretera a La Aldea
La web del Ayuntamiento de La Aldea ha convertido a la carretera en el problema único del pueblo. Te cagas.
-----------
06-11-06 Cinco mil metros de bolsas de basura por una carretera en Agaete 

