No era la primera vez que veíamos, con algunos vecinos, gran parte del trayecto que seguirá -si no lo impedimos- la criminal autopista que plantean los jonkis del piche sobre las tierras más valiosas o fértiles de Canarias, o lo que queda de ellas si vamos descontando las 50 hectáreas que piden los militares en la zona para largarse de Hoya Fría o el campo de golf y nuevas bolsas de suelo urbano que, justamente en la zona también, pretende la Ana Oramas.
Pero hombre, cuando uno hace ese recorrido además de con las personas directamente afectadas, con especialistas en agronomía o en aspectos valiosísimos, y que uno ignoraba, sobre la biodiversidad que tienen que ver con especies en peligro des extinción, avifauna y demás, francamente, la indignación ante el hecho de que, a estas alturas del siglo XXI, existan individuos con responsabilidades en algo que se atrevan a poner proyectos criminales de esta naturaleza sobre una mesa. Máxime cuando la intención no es dejarlo sobre la mesa, sino la de llevar toda esa mierda al suelo agrícola en forma de piche y hormigón.
Es tal la riqueza de la zona que los agricultores, y ganaderos porque son fundamentalmente los ganaderos los que mantienen estos cultivos hoy en día, distinguían hasta ocho tipos de suelo distintos según sus características, lo que determinaba evidentemente los cultivos y las rotaciones que históricamente se han establecido. Y aunque la impresión que teníamos muchos es la de que el cultivo predominante es el cereal, lo que en cierto modo es cierto, la realidad es que en esa tierra bendita se cultiva de todo.
El aeropuerto supuso, allá por los años treinta del siglo pasado, la primera gran amenaza para ese suelo único en Canarias. Sin embargo, con el paso del tiempo, el crecimiento urbanístico encontró en esa pista una barrera que, si bien hizo que desapareciera prácticamente la vega lagunera o San Lázaro, permitió que al otro lado del aeropuerto permanecieran importantes bolsas de suelo que ahora sí que son amenazadas, directa e indirectamente, con una descomunal autopista que, simple y llanamente, pretende sustituir a la actual TF-5, a la que quieren convertir en una bonita rambla, llena de gigantescas rotondas, desde la zona del cruce con la actual vía de ronda, habrá más en el futuro inmediato según estos descabellados planes, hasta el actual puente de acceso al aeropuerto.
Para evitar este paso lo que se nos ofrece es una delirante autopista más allá del aeropuerto llena de curvas, cruces y descomunales rotondas por todos sitios. Y todo eso sobre los suelos más fértiles y valiosos de Canarias. Y en cualquier país normal, o sensato, del mundo antes de plantearse semejante aberración se buscarían todas las alternativas posibles. Aquí no, para el caprichito de la Oramas con su rambla para pasear, somos capaces de condenar a muerte lo más valioso de todo lo que tenemos, no sólo como garantía de mantener unos mínimos de abastecimiento agrícola y ganadero, sino todo aquello que más nos identifica con nuestra identidad cultural. Y con todo este ganado, el de dos patas, tenemos que arar.
Protesta vecinal en La Laguna contra la Vía Exterior
Caravana de protesta contra el proyecto de la Vía Exterior
Marcha reivindicativa de Alternativa Sí se puede por Tenerife contra la vía exterior









Lo de la casa rosada dentro de la línea roja no es coña, se
la levanta la autopista. Si no que se lo digan a la familia afectada.



La nave de la Celgán, de reciente contrucción, ha resultado
'afortunada' y una curva del carajo la evitará. El siguiente paso
es preguntar por el dueño de Celgán, que nosotros no lo
vamos a decir, más que nada porque lo sabe todo el mundo.
