Yo estoy seguro que si a algún mortal se le hubiese ocurrido la brillante idea de hacer un desmonte impresionante para plantar una gigantesca huerta solar al pie de uno de los espacios naturales protegidos más imponentes -y de los pocos- de los que tenemos en ese Sur, todo el mundo, comenzando por el Ayuntamiento de Granadilla y el Cabildo, lo hubiesen tratado de loco, de chiflado, de individuo peligroso al que convendría poner bajo control.
Pero no, el caso es que esa idea cojonuda, y que en ningún lugar sensato del mundo llevan a cabo las administraciones públicas, la ha patrocinado Ricardo Melchior desde el Cabildo y desarrollada por el ITER, aparato de propaganda 'verde' de ATI que ha tenido el mérito, con toda su propaganda incluida, de ponernos a la cola Europa en lo que al desarrollo e implantación de energías renovables se refiere (y eso que en las siglas va incluido un no sé qué de 'energías renovables').
Claro que ellos, a lo que es estrictamente una 'huerta solar', no lo llaman huerta porque ya sabemos que a éstos todo lo que les suene a agricultura les provoca urticaria, sino 'plataforma de energía fotovoltaica', como lo de la plataforma logística o todas esas machangadas a las que tan acostumbrados nos tienen aunque, al final, toda esta parafernalia venga a no significar absolutamente nada. Porque es que estas huertas solares lo normal el situarlas en zonas ya degradadas, como el vertedero de Arico por poner un ejemplo, o en los techos de naves industriales, de edificios públicos y, en todo caso, nada de historietas gigantescas sino cosas más pequeñas cerca de los lugares donde se va a consumir esa energía porque, entre otras cosas, el transporte origina unas pérdidas que hace que estas historietas, por muy rentables que sean fruto de las subvenciones públicas, un auténtico camelo en términos de eficiencia y eficacia en lo único que nos interesa, que no es otra cosa que el ser capaces de reducir nuestra dependencia del petróleo o de los recursos fósiles de cualquier tipo, incluido el milagroso gas natural.
En fin, que visto desde el aire este disparate de Melchior, esta inmensa explanada en forma de rombo prácticamente metida dentro del Monumento Natural de Montaña Pelada, se pregunta uno que hasta cuándo tendremos que soportar estas machangadas del Melchior y de su compañero de trabajo en Unelco, al que puso a dirigir el ITER nada más ostentó responsabilidades en el Cabildo, será para que todo quede bajo la órbita de influencia de la multinacional Endesa y no haya nada en el sector del desarrollo energético que, de alguna manera, no quede bajo su órbita de influencia. Que hay que joderse.