La Caja hubiera obtenido más rentabilidad comprando 'bonos del estado' que con el préstamo de Las Teresitas
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- 02 - 08
Si los bancos obtuvieran por sus préstamos un 14% en tres años, como es lo que manifiestan los empresarios que pagaron de intereses por el crédito de 5.600 millones para la compra de Las Teresitas, es probable que no pudieran permanecer abiertos más de 48 horas. Un auténtico desastre financiero ocurriría en tal caso.
Por eso no sólo resulta extraño, acaso hasta patético, oír a Rodolfo Núñez dando vítores por los beneficios que esa operación produjo a la entidad financiera al igual que a Ignacio González, Álvaro Arvelo o Antonio Plasencia; sino que ese 14%, junto con el total del capital, no lo pagaron directamente los empresario (especuladores simple y llanamente en este caso) sino que salieron de los ahorritos de todos los vecinos de Santa Cruz que cancelaron la hipoteca y ahora están todos embarcados en un préstamos que contrató Zerolo para hacer posible ese 'milagro'.
Y a mí de inversiones y de temas de esos que no me cuenten una mierda porque mi lucha, como nos ocurre a la inmensa mayoría, consiste esencialmente en intentar llegar indemne a fin de mes. Pero cuando uno no sabe una cosa la pregunta. Y sin pedir informes técnicos a nadie, la verdad es que por lo que me cuentan, y echando un par de números, simplemente invirtiendo en bonos del estado (que es la inversión más cobarde que pueda existir porque el riesgo es cero) en lugar de los 800 millones que dice Ignacio González que pagó de intereses se hubiera embolsado Caja Canarias unos 850. Un poco más o un poco menos, da igual, pero desde el punto de vista financiero eso para un banco representa sencillamente el desastre.
Y es que con 5.600 millones, para el que los tenga, se pueden hacer virguerías Si no obsérvese lo que han hecho Antonio Plasencia e Ignacio González. De ese dinero en préstamo le sacaron 8.750 al pueblo de Santa Cruz y 16.000 a Mapfre y todavía dicen que le quedan terrenos. Mucho más de un 300% frente al pírrico 14% que consiguió el que asumió todo el riesgo de la operación, Caja Canarias, en tres años en los que había carencia y no recibieron un duro de amortización de capital. Ciento cincuenta y una mil pesetas por tramitación y 14 millones de comisión de apertura que no me extrañaría nada que se la hayan perdonado también. En fin, que todos los que hemos pagado hipotecas, francamente, hemos de felicitar a la Caja Canarias (que dicen que es nuestra pero que con operaciones como ésta se pone sencillamente de parte de los poderosos incluso para perder dinero) porque ha dado muestras de un rigor, nadie ahí dentro sabía que esos terrenos estaban en litigio, y de una facilidad pasmosa para prestar dinero a un testaferro del que unos cuantos dicen que sabían que Ignacio González estaba detrás y otros cuantos, los grandes jefes, que ni puta idea. Y todos, menos Arvelo que ahora quiere ser presidente -con la cantidad de gente joven y perfectamente formada que hay en esa entidad- reconocen que la única garantía eran unos terrenos sobre los que existía, y existen, todo tipo de incertidumbres aún hoy en día pese a los apaños in convenios de Zerolo. De Zerolo no, de los técnicos de Zerolo, que ya se sabe que éste se la pasa en el Campo de Golf sin enterarse generalmente de nada. O eso es lo que dice él, que vaya usted a saber.
En fin, que eso no quita que uno comparta que la inmensa mayoría de los trabajadores de Caja Canarias sean buenos profesionales y hayan luchado a tope por esa empresa desde siempre. Pero esos que van a los consejos de administración, generalmente sin enterarse de nada y a recoger el 'sobrito' esencialmente, han puesto a una institución como ésta a los pies de los caballos sin necesidad ninguna porque tanto Plasencia como Ignacio González tenían dinero suficiente como para comprar esas huertas sin meter a Caja Canarias por medio, para perder dinero, mientras ellos se hacían de oro. Más todavía, que no llega uno a entender hasta qué punto llega ambición de algunos tampoco.
Ignacio González
P. si recuerda si legalmente la única garantía que tenía la Caja para cobrar el préstamo eran las propias parcelas, M. que eran las propias parcelas quien respondía al préstamo. La Caja hizo un negocio porque recibió 800 millones de intereses.
P. si es cierto que este préstamo tenía un periodo de carencia de 3 años, M. que sí. Luego se pagaba en ocho años.
P. si este préstamo se concedió el 23 de junio, M. que no lo sabe.
P. si recuerda si fue en el 98, M. que fue exactamente cuando se compró las Teresitas, en el 99, no lo recuerda.
P. si en el 2001 había que empezar ya a pagar capital más intereses, M. que no había ningún problema.
P. si es cierto que en estos tres años para que Inversiones Teresitas pudiera hacer frente a los intereses habían tenido que aportar dinero tanto usted como el Sr. Plasencia, M. que sí.
P. si cuando usted le compra a d. Felipe su parte, en la escritura pública pone que lo compra por 15 millones, M. que lo puso, lo mandó, él firmó, y le pagó los 15 millones y luego él le hizo el traspaso.
Rodolfo Núñez
P. si recuerda si en este informe D. Fernando hace constar que según les informa la parte el inicio de la actuación estaba prevista para el último trimestre del 99, iba a durar dos años y que en el año 2001 ya se podía comercializar, M. que no lo recuerda.
P. quién fue el que distribuyó las hipotecas de las distintas parcelas y la valoración de las distintas parcelas, M. que para poder llegar a un total tendrían que haberlo hecho parcela a parcela, fue Tinsa quien lo hizo. La operación tiene un error administrativo, no haberse enterado de que estaba D. Ignacio y haber ido al Banco de España a decir su error, desde el punto de vista financiero es una operación impecable. En todo momento los clientes pagaron trimestralmente los intereses. En el 98 al 2001 fueron pagando siempre, pagó frente a la Caja Inversiones Las Teresitas, supone que con aportaciones de sus socios. Ellos se basaron en que la operación era viable, que la sustentan los que están detrás, y que las garantías sean suficientes. En este caso un préstamo tiene dos garantías, que el negocio sea viable y la garantía sería la segunda.
Juan Gutiérrez (Garantías de Caja Canarias)
Si este préstamo no se hubiera pagado sólo se podía ir contra los terrenos, aunque también se les decía que había que tener en cuenta la solvencia del Sr. Plasencia en la Caja, pero la realidad era que sólo podían haber ido contra los terrenos. Que no recuerda ninguna otra operación de estas
características ni por el volumen económico ni por las garantías.