Independientemente de la opinión
que cada uno de nosotros podamos tener sobre la mayor o menor belleza
o interés natural del Palmétum, que se ha instalado sobre
el vertedero de El Lazareto, la realidad nos viene a decir que El Lazareto
representa un problema ambiental grave sin resolver. Un problema ambiental
que hoy por hoy sería imposible seguir adelante con la Directiva
sobre Vertido de Residuos en la mano.
Si bien el problema más llamativo
viene dado porque aún hoy, después veinte años
sin que se viertan basuras, los gases siguen representando un inconveniente
y un riesgo ante el peligro de explosiones, el problema de más
difícil solución, pero que como no se ve ni da olor a
nadie le importa, es que se está favoreciendo que el agua de
riego o de las lagunas y riachuelos artificiales que han construido
sobre la montaña de basura, pase a través de ella favoreciendo
la fermentación, como los propios técnicos reconocen.
Pero la pregunta a la que ninguno de
ellos quiere responder es a dónde van a parar los lixiviados
que este proceso genera. La realidad es que este líquido altamente
tóxico y contaminante está siendo vertido al mar del que
nosotros cogemos agua para llenar las piscinas del Parque Marítimo
o al mar donde se alimentan los peces que después nos comemos.
Con la actual legislación sobre
residuos cualquier actuación sobre esa montaña es ilegal
sin antes acometer la debida impermeabilización, lo cual, además,
ha provocado que la correcta desgasificación haya sido imposible.
Sin embargo hay todavía por ahí
voces que, ignorando la gravedad del problema que se plantea, siguen
lanzando grandilocuencias sobre la maravilla de la vegetación
-la mayor parte de ella enferma- que se encuentra en el vertedero. Pero
el verdadero problema es que todas las edificaciones que estos iluminados
construyeron con nuestro dinero -no poco por cierto- se han agrietado
y sufren peligro de derrumbe porque es Tenerife el único lugar
en el mundo en el que a alguien se le ha ocurrido hacer edificaciones
sobre un vertedero joven como es este. Una responsabilidad que nunca
nadie le va a pedir a los ingenieros, que seguirán diseñando
obras públicas por ahí y escurriéndonos las carteras
de esta forma tan grotesca.
El Palmétum, tal y como lo han
planteado, es inviable. Las historias para no dormir, como algunas de
las cosas que se dicen hoy en la prensa por parte de algún político
y promotor, lo único que van a contribuir es a que el desastre
económico y ambiental sea aún mayor. Eso sí, para
mayor gloria de las carteras de los que han promovido y ejecutado este
disparate.
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¿Y el Palmétum?
La construcción del palmeral de Santa Cruz lleva cuatro años
paralizada por falta de financiación pública, lo que no
ha impedido que este jardín único en el mundo, realizado
sobre la montaña de basura del Lazareto, se haya convertido en
un vergel en el que muchas de las palmeras se han desarrollado. El Ayuntamiento
medita qué hacer con este espacio de 12 hectáreas que
sigue cerrado al público. Parece decidido a privatizarlo, pues
cree que su futuro depende de su rentabilidad, si bien los biólogos
prefieren que sea un Jardín Botánico público.
El Ayuntamiento se plantea privatizar el Palmétum, que
lleva 4 años paralizado
Las obras se detuvieron a finales de 1999 por falta de financiación
pública
El Palmétum de la capital tinerfeña, presentado con toda
pompa a mitad de los noventa pero todavía a medio hacer, lleva
cuatro años paralizado y viviendo a espaldas del nuevo Santa
Cruz. El Ayuntamiento capitalino sigue sin saber exactamente qué
hacer con este palmeral único que crece sobre la basura. Se plantea
privatizarlo, mientras los expertos del proyecto desean que sea un Jardín
Botánico.
La falta de financiación pública paralizó las
obras del Palmétum a finales de 1999, cuando el palmeral ya empezaba
a tomar forma. Se calcula que entre 3,5 y 6 millones de euros se necesitarían
para terminarlo, pero ni el dinero ha llegado ni se ha determinado qué
fórmula usar para concluir las obras en el interior del parque,
además de urbanizarlo y abrirlo al público.
La sociedad concesionaria del espacio, Parque Marítimo SA, participada
por el Ayuntamiento de Santa Cruz, la Autoridad Portuaria y el Cabildo
Insular, ha propuesto privatizarlo y conceder su explotación
a una empresa. Pedro Doblado, secretario de Parque Marítimo SA,
ha opinado que el problema es que el Palmétum debe ser rentable
por sí mismo. En los últimos meses, al menos una empresa
ha mostrado interés en explotarlo como parque temático,
pero más bien ha sido un tanteo, según fuentes municipales,
al tiempo que los expertos que han tenido que dejar los trabajos preparan
un informe para un nuevo avance de las obras que no tiene fecha.
Mientras tanto, tal y como ha venido sucediendo en los últimos
cuatro años, esta joya de palmeral que sigue cerrado al público
mantiene como única actividad la de los operarios que llevan
el mantenimiento de las plantas, a través de la poda y el riego.
Los expertos que se han quedado por ahora sin la oportunidad de cuidar
las palmeras y concluir su obra, entre los que destacan el biólogo
italiano, asentado en Tenerife, Carlos Morici, y el experto en la materia
y actual concejal del Ayuntamiento de La Laguna, Manuel Caballero, lamentan
que el proyecto haya quedado paralizado.
Ambos, junto con científicos que han visitado el Palmétum
como John Dransfield, uno de los botánicos dedicados a las palmeras
más prestigiosos del mundo, apuestan por convertirlo en un Jardín
Botánico público que se constituya en el mayor parque
de Tenerife y un lugar de esparcimiento único para la población
de Santa Cruz y los turistas que la visitan.
Morici resalta que más que parque temático "este
espacio debe ser, por su riqueza medioambiental, un Jardín Botánico".
"Pero no se ha constituido hasta ahora ninguna institución
que lo gestione y que desarrolle una labor de investigación.
Y es una pena que esté parado pues muchas plantas se han adaptado,
han alcanzado la madurez y han convertido este espacio, en muchos de
los sectores, en un vergel", puntualiza el biólogo, centrado
actualmente en los estudios de posgrado en la Universidad de La Laguna.
Manuel Caballero coincide plenamente con Morici y Dransfield. Éste
último, durante la visita que realizó al Palmétum
de Santa Cruz el pasado 14 de abril, decía que "debería
convertirse en un Jardín Botánico propiamente dicho, ya
que puede cumplir perfectamente con los objetivos educativos y de conservación.
Debía estar ligado a un museo de ciencias naturales". La
idea del Ayuntamiento no va por ahí: privatización, cobro
de entrada y búsqueda de la autofinanciación.
Los expertos buscan nuevas soluciones para las emisiones de
gases del vertedero
Los expertos que emprendieron el proyecto del Palmétum y que
han sido requeridos recientemente por el Ayuntamiento de Santa Cruz
para preparar un informe sobre la ejecución de una nueva ampliación
del parque, aún no prevista, buscan entre otras cosas soluciones
para la alta emisión de gases contaminantes detectada en varios
puntos del espacio por la división de Medio Ambiente del Instituto
Tecnológico y de Energías Renovables (ITER).
Los técnicos del ITER opinan que el palmeral no era la solución
ideal para reconvertir el antiguo vertedero de Lazareto. El agua abundante
que necesitan las palmeras acelera la descomposición de la basura
e incrementa la emisión de gases de forma considerable, según
sus mediciones. Pero Manuel Caballo, inspirador del parque, aclaró
que "ya de entrada se instalaron 19 chimeneas para la extracción
de los gases y ahora, en el nuevo informe que estamos preparando, están
previstos tres pozos en los tres puntos más problemáticos
detectados por el ITER".
El hecho de haber convertido una montaña de basura en un jardín
de primer nivel mundial le ha dado a este proyecto exclusividad y originalidad,
pero también ha supuesto un problema difícil de resolver.
Pero las medidas encaminadas sobre todo a evacuar los gases han permitido
que, en general, las especies se hayan adaptado al entorno y muchas
hayan llegado a la madurez esbeltas y con aparente salud.
De basurero a vergel
Muchas palmeras de este parque único han crecido pese al abandono
y a vivir sobre el antiguo vertedero de Lazareto
Una gran impresión y admiración es lo que causa observar
cómo donde antes había una montaña de basura hoy
crece un oasis de palmeras y pequeños lagos único en el
mundo. Pero más que oasis, el Palmétum de Santa Cruz podría
considerarse un espejismo, pues nueve años después de
iniciarse el ambicioso proyecto todavía los tinerfeños
no lo pueden disfrutar.
El Palmétum es un ejemplo de esos proyectos de interés
común, no considerados prioritarios y de elevado presupuesto,
que las administraciones presentan a bombo y platillo y muchos años
después dejan en el olvido, a medio hacer, sin dinero porque
el que había se agotó. Sucede con cierta asiduidad en
Canarias.
De hecho, en 1995, cuando empezaron las obras, y ya incluso antes, cuando
se presentó el proyecto, el Ayuntamiento capitalino destacó
las maravillas de este espacio: se iba a poner a disposición
de los tinerfeños el mayor parque público de la Isla,
12 hectáreas de vergel que iban a sustituir nada menos que a
una montaña de basura, la del antiguo vertedero de Lazareto;
uno de los palmerales más completos del mundo, con más
de 400 especies, entre canarias y foráneas, con estructuras como
un octógono, un museo etnográfico y un complejo sistema
de cascadas, ríos y lagos que darían a esta iniciativa
un alcance medioambiental y cultural sobresaliente.
Muchas palmeras han crecido, las principales edificaciones están
hechas y da gusto ver el jardín. Pero la gran idea lleva cuatro
años parada, le faltan bancos, caminos y otras infraestructuras
para el uso de los ciudadanos, nadie ha podido disfrutarla, los objetos
hechos con materiales de palmera que constituirían el museo etnográfico
se encuentran tirados en un almacén y los técnicos han
tenido que abandonar su laboriosa tarea, lo que ha producido una merma
de plantas. Manuel Caballero y Carlos Morici, dos de los responsables
del equipo botánico, lo visitan de vez en cuando con la añoranza
de poder volver algún día a trabajar allí. Incluso,
Caballero admite que "dejaría ahora mismo la política
para dedicarme al Palmétum".
El año 2002 fue especialmente delicado para el Palmétum.
El abandono y las peculiaridades de su suelo de tierra sobre basura
hicieron que algunas de las palmeras plantadas murieran. En 1996 se
seleccionaron y plantaron individuos de unas 500 especies. En la actualidad
han aguantado ejemplares de unas 265 de ellas, mientras un tercio esperan
todavía en el contenedor para su plantación.
El biólogo Carlos Morici explica en una evaluación reciente
que "no existe un inventario total de la colección al no
haber fondos". Y continúa que a pesar de todo "el jardín
botánico posee especies de rareza y valor extraordinario. Al
menos cinco de ellas son representadas en cultivo sólo en el
Palmétum de Santa Cruz y otro jardín botánico,
y quizá una o dos de ellas no existan en cultivo en ningún
otro lugar del mundo. La colección de palmeras caribeñas,
fruto de las expediciones organizadas en su día por el Palmétum,
es simplemente única pero hoy está deteriorada por la
pérdida del etiquetado".
El experto italiano, que fue el encargado de traer semillas de países
como Cuba, Brasil, Hawai o Gran Bretaña, precisa que "la
colección goza de prestigio internacional, pues pese a estar
cerrada ha sido visitada por decenas de personajes del mundo científico
y ha sido dada a conocer a nivel global mediante publicaciones en prensa
e internet". Sin ir más lejos, el próximo 16 de octubre
se espera la visita de una expedición de 35 miembros de la asociación
francesa de palmeras, que han tenido que pedir un permiso especial para
poder entrar y ver los diferentes sectores de bosque termófilo
canario y palmeras caribeñas entre un paisaje tan increíble
como inexplotado.
Fuente: La Opinión de Tenerife, 03-10-04
24-08-03 El Lazareto,
otro atraco a nuestras cartera