Bajo el dominio residuosdetenerife.org
el Cabildo de Tenerife ha presentado en el salón
noble de la Corporación Insular una bonita, cara e inútil
página web supuestamente dedicada a informar sobre los residuos
en Tenerife, así como a abrir -supuestamente también-
un cauce de participación ciudadana.
Por lo visto, según nos informó
el consejero de Medio Ambiente Wladimiro Rodríguez Brito, mediante
esta web los ciudadanos podrán opinar, por ejemplo, si les gustan
las incineradoras o si prefieren la biometanización o el plasma.
Verdaderamente se trata de un gesto de exaltación del concepto
de participación ciudadana seguramente desconocido a
nivel europeo.
Fuera de bromas, pareciera que el Cabildo
nos está preparando psicológicamente para algo que hasta
a ellos mismos les parece un disparate. Si despropósito es la
situación en la que nos encontramos en esta Isla con respecto
a la gestión de los residuos, donde las administraciones no han
sido capaces de poner a funcionar ni una simple planta de triaje de
envases dos años después de su pomposa inauguración,
mayor disparate supone pensar que en la gestión medianamente
sostenible de los residuos existen soluciones milagrosas.
Por tanto, por parte del Foro contra
la Incineración, dejar claro que, aunque ellos no quieran reconocerlo
públicamente, no se sabe por miedo a qué, nosotros sabemos
que el Cabildo quiere una gran incineradora y que, por supuesto, la
quiere en Arico y no en ningún otro sitio. Las razones por las
que llevan varios años mareando la perdiz, cambiando de responsables
políticos y técnicos, sin hacer nada para invertir la
tendencia suicida de crecimiento incontrolado de residuos que llegan
a vertedero... para llegar al mismo punto que plantearon en el verano
del año 2002, las conocen los políticos y las empresas
que controlan este tema.
La decisión está ya tomada,
las parafernalias de páginas webs y demás son sólo
brindis al Sol con la intención de despistar al personal. También
abrieron un cauce de participación ciudadana con la página
web sobre el tranvía y la gente mandaba opiniones que nunca publicaban,
sólo lo que les interesa porque para eso son tan amantes de la
transparencia, de la participación ciudadana y de la democracia
que vaya más allá de meter un papel en una caja transparente
cada cuatro años. Los que van, que cada vez son menos.
El mismo día que el consejero
daba la rueda de prensa en el Cabildo para decirnos lo guarros que somos
y la cantidad de basura que generamos -sin que ellos hayan movido un
dedo para invertir la tendencia- el periódico El Día adelantaba
acontecimientos anunciado que "anónimamente", como
casi siempre, alguien les había dicho desde el Cabildo que la
incineradora está en camino, cosa a la que se apresuró
a "responder" en el mismo medio el Consejero con un "ni
se confirma ni se desmiente". Si no fuera porque en realidad a
nosotros nos parece que este asunto de los residuos es importante en
términos ambientales, sociales e incluso económicamente,
todo esto pareciera más bien tratarse de un chiste malo o un
mal sueño.
La incineración es verdad que
reduce el volumen de los residuos destruyendo unos recursos que cada
vez son más escasos y que se pueden recuperar. Además
de eso es un carísimo método de tratamiento que sólo
beneficia a las empresas extranjeras que venden la tecnología
que ya se está desechando por todo el mundo. Los promotores de
la las incineradoras venden que ellos hacen desaparecer la materia,
olvidando que lo que hacen en convertir los residuos, o los recursos
que contienen los residuos, en cenizas altamente tóxicas que
hay que poner en vertederos de seguridad, enviando otra parte al aire
que respiramos todos y del que se nutren también los animales
o los vegetales de los que nos alimentamos después.
Tampoco dicen que la incineración
destruye empleo, ni que si se realiza en las condiciones que exigen
las normativas comunitarias -como queremos suponer es su intención-
se trataría de un tratamiento carísimo que comprometería
las economías de los municipios y, por tanto, de los ciudadanos
y empresas.
No quieren explicar tampoco porqué,
si la incineración es tan maravillosa que no contamina, siguen
empeñados en trasladar los residuos hasta Arico -que sólo
genera el 1% de los residuos de la Isla- para quemarlos allí,
con el altísimo coste que ello representa, más de doce
euros (dos mil pesetas) por tonelada.
A tres años de presentado el
anterior Plan de Residuos, que decían haber metido en un cajón
para empezar de cero, resulta que no tienen absolutamente nada. Sencillamente
se han gastado una millonada en contratar a una consultoría para
que les justifique de forma "bonita" lo que parece anunciarse
como la consumación del gran despropósito que ya presentó
en su día el defenestrado Miguel Ángel Guisado, que aunque
nunca fue santo de nuestra devoción, lo que no cabe duda es que
hablando claro le sacaba mucha distancia a éstos de ahora. Eso
hay que reconocérselo.
