Muchas veces hemos criticado, desde
los diferentes colectivos, a la Televisión Autonómica
de Canarias por el enfoque que se le da en los informativos a las noticias
que tienen que ver con el movimiento ciudadano, sobre todo cuando éste
choca abiertamente con los planteamientos del Gobierno de Canarias,
evidentemente.
Esta situación dio lugar, incluso,
a una concentración frente a la sede de esta televisión
en Santa Cruz de Tenerife en protesta al tratamiento informativo de
multitudinaria manifestación
del pasado 27 de noviembre, contra el crimen de Granadilla y otros
tantos disparates proyectados para esta isla por nuestras cabezas pensantes
bajo las órdenes de los piratas del cemento (ver
información de ATAN).
Incluso en la concentración
en Tacoronte contra los vertidos de aguas residuales, este pasado
fin de semana, el cámara y el reportero de la Autonómica
tuvieron que aguantar algunos gritos de algunos asistentes que, aunque
lógicamente no iban dirigidos a ellos, no son agradables de soportar
por unos simples trabajadores que son los primeros en sufrir la censura.
Baste recordar la frase que uno de estos reporteros dijo hace unos meses
cuando sus superiores no permitieron que se dieran unas imágenes
de los graves daños a los sebadales, en los estudios que
una draga realizaba de los fondos del puerto -que todos esperamos que
nunca sea- de Granadilla: "este es el peor día de mi vida,
profesionalmente hablando".
Pues todo esto viene a cuento porque
en la tarde de este lunes nos llamaron para acudir al Castillo Negro,
desde donde pensaban hacer un directo sobre los vertidos de petróleo,
que tantas veces hemos denunciado. Allí se reunieron pescadores,
bañistas y gente de lo más indignada por esta auténtica
vergüenza de la que nadie se quiere hacer responsable.
Pues bien, allí llegó
el reportero, muy justo de tiempo porque aquello salía en directo,
saltó el muro con un calzado de lo más inadecuado porque
no se esperaba aquella barbaridad, se puso sobre el chapapote (piche
le decimos aquí) y comenzó a hacer las entrevistas en
medio de aquella porquería. Y cuando nadie se lo esperaba hizo
lo que a ninguno de nosotros se nos hubiese ocurrido hacer, que es aguantar
el micrófono con la mano izquierda y meter la mano derecha en
aquella auténtica porquería tóxica.
Habíamos allí personas
sensibilizadas con el problema de alguna u otra manera, pero fue un
periodista que trabaja para una productora que hace el programa Canarias
Directo, el que se atrevió a meter la mano allí. Esto
demuestra algo que ya sabíamos, que una cosa son los medios y
quienes los manejan y otra muy distinta los profesionales, muy buenos,
que tenemos en Canarias y que tienen ganas y voluntad de hacer su trabajo
lo mejor posible. Hasta en El Día
y en Diario de Avisos seguro que
hay gente así, por mucho que las editoriales de estos medios
se dediquen, un día sí y otro también, a insultar
a todo el que piensa distinto que los intereses que estos medios representa,
que en esta isla no son otros que el cemento, el piche o la especulación.
En cuanto al piche y el vertido que
se lleva produciendo en el Castillo Negro, declarado Bien de Interés
Cultural, decir que nos sorprendió muchísimo lo que declaraban
varias de las personas que se concentraron por allí. Según
su teoría, contrastada según ellos con muchos trabajadores
de CEPSA, cuando se hicieron los cimientos de la primera de las torres,
el edificio más alto de Santa Cruz, aparecieron unas grandes
bolsas de petróleo que fueron drenadas durante un tiempo. Pero
como el flujo de petróleo no cesaba y había prisas por
levantar el edificio, aquello se selló con hormigón y
si te he visto no me acuerdo.
Esta teoría, aparentemente disparatada,
explicaría el porqué unas bolsas de petróleo, que
según dice CEPSA ahora, están ahí debajo desde
hace más de treinta años, vienen a aparecer en la costa
desde hace dos años, después de que se han levantado esos
edificios en la inmediaciones. Y decimos disparatadas porque nos cuesta
muchísimo trabajo creernos que a nadie se le haya ocurrido levantar
edificios de más de cuarenta plantas sobre bolsas de petróleo
y de gases. Eso resulta imposible de creer, pero eran los datos que
daban las personas que mejor conocían la zona. Asombroso.
Algún día estos señores,
que normalmente se mueven en la más absoluta de las impunidades,
se verán en la obligación de dar una explicación
razonable y razonada sobre el asunto. Eso pensamos, al menos, los que
todavía confiamos en lo del Estado de Derecho y en aquello del
Imperio de la Ley. Aunque estos principios, tantas veces en esta tierra,
se queden sólo en mera quimera, sobre todo cuando hay dinero
por medio.
Este tema tan escandaloso, que afecta
a los pocos metros de costa natural que existen entre la refinería
y la Playa de Las Teresitas (deben ser unos quince o veinte kilómetros),
que afecta a un bien de interés cultural y que, además,
representa una escandalosa imagen para esta isla, porque por allí
pasan centenares de turistas todos los días viendo y oliendo
semejante barbaridad... Pero eso nada importa, con CEPSA no hay quien
se meta porque paga mucha publicidad y nos financia los carnavales.
Que el piche se extienda por nuestras
costas ¿a quién le importa? ¿Somos también
"terroristas
sociales" los que lo denunciamos?