La dinámica en la que hemos entrado
en Canarias, en estos últimos años, de afrontar obras
faraónicas que, en absoluto, responden a las demandas reales
de la sociedad y mucho menos entran en el orden de prioridades necesarias
que den respuesta a la mejora de la calidad de vida de la gente, sin
hipotecar nuestro futuro, lleva a muchos políticos a realizar
todo tipo de piruetas, en ocasiones grotescas, para justificar estas
multimillonarias inversiones que a quien único beneficia realmente
es a los constructores que las hacen y a los partidos políticos
que reciben las "aportaciones" de éstos.
Ahí están los casos del
Auditorio de Tenerife, el monumento de Tindaya, el macropuerto de Granadilla
o lo que quede de él, el tranvía, el puente de Los Tilos...
o el segundo túnel de la cumbre, en La Palma, sobre el que cada
cierto tiempo tenemos que aguantar en la prensa una sarta de disparates
sobre los beneficios o el interés del mismo para la economía
palmera. Como justificándose de algo que es, verdaderamente,
injustificable.
Esta semana que termina volvía
a la carga el presidente del cabildo palmero, el señor Perestelo,
al ensalzar esa gran obra ofreciendo una serie de datos que, según
parece, tenemos que creernos porque los dice él, sin explicar
cómo y con qué criterios llega a las disparatadas conclusiones
que plantea.
Claro que si para obtener el dato de
que la isla se ahorra 2 millones de euros en "tiempo" y combustible
utiliza la cifra que da, de que el nuevo túnel lo utilizan una
media diaria de 8.500 vehículos, es hasta normal que el hombre
esté medio perdido. Según los últimos datos del
ISTAC, del año 1994 a la altura del aeropuerto viejo, los vehículos
que utilizaban la carretera de la cumbre eran 4.492 de media diaria
(que no todos cruzan la cumbre porque por medio está el populoso
barrio de Botazo), de los cuales los que van en dirección Los
Llanos utilizan actualmente el túnel viejo y los que van en dirección
Santa Cruz de La Palma utilizarán el nuevo, justo la mitad, que
son exactamente 2.246.
Pero si no queremos complicarnos la
vida, ni ir a los datos publicados que son un poco viejos, basta referirnos
a los números que nos ofrece la empresa privada que ha puesto
al nuevo túnel palmero entre los más seguros de Europa,
que dice que la media diaria es de 2.495 vehículos, de los que
el 5% son vehículos pesados (ver cuadro ADAC más abajo).
Datos que, como se ve, coinciden bastante con los del ISTAC si tenemos
en cuanta los años que han pasado y que el ISTAC da datos en
un punto kilométrico que infla mucho la cifra.
El túnel de la cumbre evita a
los conductores que circulan en un sólo sentido un trayecto de
6,7 kilómetros, a cambio de desviarse por un túnel que,
en total, supone un trayecto de 3,5 kilómetros, con lo cual 2.495
vehículos se ahorran diariamente la friolera de 3,2 kilómetros.
En un año, entonces, 910.675 vehículos que cruzan el nuevo
túnel de la Cumbre se ahorran 2.914.160 kilómetros que,
suponiendo un consumo -por lo alto- de 10 litros cada 100 kilómetros,
representaría un ahorro de 291.416 litros que a un euro cada
litro (precios península para la gasolina, que no digan que exageramos)
representa un ahorro para los palmeros de, exactamente, 291.416 euros
en combustible (con las cifras exactas no debe superar los 200.000 euros).
Es decir, unos treinta céntimos de ahorro cada vez que el palmero
cruza la cumbre con su coche. En resumen, bastante menos de la tercera
parte de los 945.000 euros de
los que habla Perestelo.
Nosotros damos nuestra cifra y decimos
cómo la hemos calculado, que podemos equivocarnos porque la matemática
tampoco es nuestro fuerte, pero José Luis Perestelo da la de
él para que nos la creamos sin explicar cómo carajo ha
hecho él la cuenta.
El otro dato fantasmagórico que
da se refiere nada menos que al concepto filosófico de "tiempo",
que dice él que los palmeros ahorran incluso más en tiempo
que en gasolina, nada menos que un tiempo valorado en más de
un millón de euros.
Hagamos cuentas, como en el caso anterior
vamos a exagerar las cifras a favor de las tesis del señor Perestelo
y, en lugar de los 3,2 kilómetros de ahorro le pondremos 4 considerando
una velocidad media de tráfico urbano, a 50 K/h. Con estos datos
obtenemos que cada vehículo se ahorra 4,8 minutos que, para redondear,
consideraremos que son cinco. Pues si los 910.675 vehículos que
usan al año el túnel se ahorran cinco minutos cada uno
nos encontraremos que los palmeros -y visitantes- se ahorran en tiempo
la friolera de 4.553.375 minutos, 75.889 horas, que vienen a ser unos
3.162 días, o algo más de ocho años.
Si cogemos el dato de Perestelo, del
millón cien mil euros en ahorro de "tiempo", que nadie
sabemos lo que significa eso porque un alto porcentaje de los usuarios
son turistas, personas que viajan por placer o personas que van a trabajar
y que lo que se hace en todo el mundo es levantarse cinco minutos antes;
resulta que cada hora de tiempo que se ahorra un palmero, o un visitante
en la Isla Bonita, vale 14,5 euros ¡La leche!
Según la Encuesta de Salud de
Canarias el año pasado acudieron a una consulta médica
un total de 1.932.070 canarios, que tuvieron que esperar más
de media hora de promedio. Suponiendo que la espera media fuese sólo
de media hora, resultaría que hemos perdido en las consultas
de los médicos de Servicio Canario de Salud 966.035 horas, o
lo que es lo mismo 40.251 días, que son 110,27 años, frente
a los ocho que se ahorran los palmeros con el nuevo túnel. Si
le fuésemos a cobrar esas horas al Gobierno de Canarias al precio
que valora el señor Perestelo la hora para los usuarios del túnel
de La Cumbre, resultaría que el año pasado nos tendrían
que haber pagado 14.007.507,5 euros, más de dos mil trescientos
millones de pesetas.
La realidad, amables lectores, es que
en La Palma existen miles de personas encerradas en sus casas, sin poder
salir a pasear, porque las carreteras son intransitables para peatones,
no hay aceras ni arcenes, existen centenares de curvas que necesitan
rectificación urgente, cruces muy peligrosos, mal mantenimiento..
y junto al nuevo túnel que es, como es lógico porque es
de los últimos que se ha construido y tiene que adaptarse a la
normativa, un túnel seguro -sobre todo hasta que no pase nada-
un poco más arriba de ese hay otro túnel, el viejo, que
lo utilizan exactamente el mismo número de usuarios que el nuevo,
y que es, por contraste, uno de los más inseguros del mundo,
probablemente.
Lo lógico, señores políticos,
sería que cuando se dirijan a nosotros en los medios de comunicación
lo hagan con un poco más de respeto, diciendo la verdad y explicándonos,
con pelos y señales, de dónde carajo sacan sus fantásticos
números que nunca cuadran. La única forma que habría,
no de que produjese beneficio alguno que nunca producirá en términos
económicos, de que el nuevo túnel de la Cumbre dejase
de ser un lastre económico insoportable para una isla como La
Palma, es que lo pusieran en dos direcciones, lo que no pueden hacer
por dos razones. Primero porque tienen un miedo terrible a que ocurra
un accidente, lo cual es bastante razonable. Pero en segundo lugar porque
el túnel lo han hecho con una pequeña pendiente en sentido
de la marcha de los coches para evitar la aceleración de los
motores y un problema de humos que esa infraestructura no resistiría
y que, por otro lado, no se podrían pagar los extractores necesarios
para evitar que la gente caiga como moscas.
Nosotros decimos que el consumo energético
de ese túnel, que todos los palmeros pagan religiosamente a Unelco
todos los años usen o no usen el agujero, y del que el señor
Perestelo no habla en su artículo, es muy superior al ahorro
que tienen los usuarios en combustible. Pero muy superior, y que el
nuevo túnel no ha evitado, ni evitará nunca, que permanezcan
encendidas además, las luces del antiguo túnel, con lo
cual el gasto es más disparatado todavía.
En menos de media hora se llega, sin
mayor problema, de Santa Cruz de La Palma a Los Llanos sin el túnel
nuevo y lo que hay que intentar, antes de nada, es mejorar las infraestructuras
que tenemos y conseguir que mucha más gente coja la guagua para
ir de una ciudad a otra y deje el coche en su casa, que no es ni razonable
ni sostenible la cantidad de coches que tenemos por habitante y el desmesurado
uso que hacemos de él, en la mayoría de los casos sin
necesidad ninguna si hubiese un transporte público en condiciones
y apoyado desde los poderes públicos. Bastaría con que
lo defendieran una décima parte de lo que apoyan estos disparatados
mega proyectos.
La última, parece ser, es que
la estación de guaguas de Santa Cruz de La Palma la piensan hacer
a la salida de la ciudad, junto al túnel de Bajamar, como si
las guaguas apestasen y los coches olieran bien, porque para estos últimos
les están haciendo un párking en el mismo centro de la
ciudad. Con este tipo de políticas la media docena de palmeros
que quedan sin coche que vayan pensando en ahorrar para comprarse uno,
porque hay que rentabilizar ese túnel de la cumbre metiendo más
y más coches y cargándose definitivamente el transporte
público. Que eso es progreso, sí señor.
Del puerto de Tazacorte y de otras hazañas
del incombustible Antonio Castro, hablaremos otro día.
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El túnel de la Cumbre
ahorra a la Isla más de dos millones de euros al año
La infraestructura reduce los costes de gasolina y los tiempos de recorrido
El túnel de la carretera de la Cumbre más nuevo, inaugurado
hace más de dos años, arroja un saldo positivo superior
a los 2 millones de euros anuales. El túnel, además de
la rentabilidad social que genera al acortar las distancias entre las
principales comarcas de la Isla, reduce
los costes de gasolina en 945.000 euros, y los
tiempos de recorrido en 1.100.000 euros más,
según el Gobierno canario.
Al final, y según datos del Gobierno de Canarias, el beneficio
neto que origina esta obra pública, descontada la asistencia
y el mantenimiento, sobrepasa los dos millones de euros al año.
Este segundo pasillo excavado en la cordillera dorsal de la isla palmera,
que une la capital con Los Llanos de Aridane y que fue inaugurado el
cuatro de mayo de 2003, es el más largo de Canarias, y también
uno de los túneles más seguros de Europa, según
la evaluación realizada en 2002 por una consultora privada.
La inversión rondó los 25,5
millones de euros. Cada kilómetro superó
los seis millones. Se calcula que el desembolso, tomando como referencia
los datos aludidos, será amortizado
en 12,5 años.
Cada día circula por el interior del segundo túnel de
la Cumbre, entre las vertientes oeste y este, una media de 8.500
vehículos. El pasadizo subterráneo mide
en total 2.660 metros (2.446 corresponden al tramo excavado y 214 al
falso túnel).
Sistema de seguridad
Esta infraestructura forma parte de un tramo de 3.850 metros de la primera
fase del desdoblamiento de la carretera más transitada de la
Isla. Dispone de un moderno sistema de seguridad, al estar vigilado
las 24 horas del día a través de un circuito cerrado de
televisión con 24 cámaras fijas en su interior y dos móviles
en el exterior.
En diciembre de 2004 la conservación, control y mantenimiento
del túnel fue asumida por el Cabildo palmero, con un abono anual
para esta labor que asciende a 661.997
euros (¿Está
incluido el consumo energético? Lo dudamos mucho).
La empresa pública Gesplan recibió este servicio tras
cederlo la primera institución insular, y lo lleva a cabo contando
con una plantilla de 10 personas que, por turnos, están en guardia
las 24 horas.
Según ha asegurado el presidente del Cabildo, José Luis
Perestelo, el túnel de la Cumbre ha supuesto "un
gran avance para la Isla, al mejorar considerablemente la comunicación
entre los dos núcleos más poblados de nuestro territorio".
José Luis Perestelo destacó que el túnel fue construido
"con el rigor que requiere una obra de esta envergadura, como prueba
de esto tenemos el hecho de que no se haya producido ningún problema
en su funcionamiento". "Afortunadamente ha ocurrido todo lo
contrario, pues esta infraestructura pública ha ofrecido un servicio
seguro. Así se sienten los conductores cuando utilizan este túnel
de la Cumbre", indicó el presidente del Cabildo.
Fuente: La Opinión de Tenerife, Martes, 16 de agosto de 2005