Estimados amigos, por primera vez -y
sin que sirva de precedente- publicamos una carta de la homilía
dominical de don Wladimiro que, tan amablemente, nos dedica a todos
en El Día, porque habla de basura en un tono más positivo
y conciliador que en otras ocasiones, donde, a nuestro modo de ver,
no ha estado tan afortunado (y que preferimos no
recordar).
No nos hemos podido resistir, porque
nosotros no somos periodistas, a hacer un par de anotaciones
a lo que dice el señor consejero. Y es que si no no somos nosotros.
Eso sí, y a efectos de control interno, hemos coloreado expresiones
del Consejero que nos parece importante ir clasificando para el archivo.
Nada más que eso.
Ah, por cierto, este lunes pondrán,
por fin, algo del Plan en la web del Cabildo que, a nuestro modo de ver, tiene
un nombre de dominio horroroso y que no nos guarden ningún cachorro
del asesor ese. Felicidades por ello y también mandamos un enlace
para que la gente se vaya animando a echarle un vistazo. Es importante.
Vaya que si es importante. Al menos es nuestra lucha desde hace unos
cuantos años. ¡Como pasa el tiempo!
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El futuro de los residuos en
Tenerife
Wladimiro Rodríguez Brito *
LA SEMANA PASADA realizábamos un llamamiento a la participación,
al diálogo y al consenso de todos los agentes
sociales para proceder a buscar soluciones
de futuro en un tema tan
importante para nosotros como es la gestión de
los residuos. Presentábamos el Plan Territorial Especial de Ordenación
de Residuos de la Isla de Tenerife que, a partir de mañana lunes,
podrá ser consultado
y revisado vía Internet por todos los interesados.
La búsqueda de alternativas de
futuro en este tema se ha convertido en una primera
necesidad para nuestra sociedad. En el horizonte próximo se perfila
una colmatación de nuestros vertederos y es el momento de adoptar
soluciones que lo eviten.
En los próximos 10 años hay que conseguir
invertir todo el proceso de crecimiento de generación de residuos
que nos está acarreando graves problemas de índole medioambiental.
Para ello también habrá que invertir
en descentralizar las infraestructuras destinadas a la gestión
de residuos. Desde el Cabildo Insular de Tenerife se
pondrá a disposición de los gestores privados de residuos
las máximas facilidades,
incluido el suelo necesario, para la instalación de plantas destinadas
a esta tarea. Por poner un ejemplo, el Plan prevé que en el 2016
existan tres plantas más en la
isla para compostaje y para tratamiento de envases distribuidas por
la isla (hoy sólo existe una en Arico).
Para el 2016, los objetivos de reciclado son claros: pasar de las 9.000
Tms. actuales de vidrio recogido a un valor cercano a las 40.000 (61,2
por ciento del total); en envases, se trata de evolucionar de las 1.800
Tms a más de 38.500. Asimismo, el volumen de compostaje se pretende
que dé un salto cuantitativo importante, de las 7.000 Tms que
hoy producciones llegar a las 67.000. Lo mismo se hará con todo
el resto de materiales, papel y cartón, madera, neumáticos
usados, chatarra... El objetivo en diez años es alcanzar el reciclado
de un 50 por ciento de los residuos urbanos, una
cantidad equiparable a los países más eficientes ecológicamente
de Europa (1).
Pero, aún así, después de haber alcanzado unas
cotas de reciclado importantísimas, nos quedarán más
de 350.000 Tm3, sin un vertedero con la capacidad suficiente para depositarlas.
Y es ésta una cuestión fundamental, decidir
qué hacemos con lo que ni podemos reciclar ni tenemos espacio
para enterrar.
Hay que tomar conciencia de que el futuro pasa, en primer lugar, por
reducir el crecimiento
exponencial en generación de residuos que hemos padecido en estos
últimos años. El objetivo es intentar bajar un 1 por ciento
anual, a partir de la puesta en marcha del Plan Insular. Para ello se
van a dedicar ingentes recursos que apuesten por las tres R (Reducción,
Reciclado y Reutilización). Hay que tener en cuenta que, a diferencia
del resto de España, a las islas
todos los productos llegan completamente embalados,
lo que aumenta a su vez los residuos potenciales que se quedan en el
territorio. En ese sentido, consumidores y administración debemos
exigir, cada uno en su papel, que los productos cumplan la normativa
y que no se excedan en el embalaje, el plastificado o el envoltorio
en el que se transportan y se venden. Así
ha ocurrido en otros países europeos de mayor tradición
y conciencia medioambiental, donde los clientes de los supermercados
rechazan los alimentos o las mercancías que generan más
residuos de la cuenta. Extender esa cultura
ecológica en la cesta de la compra de nuestra
población significaría una considerable disminución
de los materiales que llegan a los vertederos.
Además, hay que conjugar la mejor solución
con la viabilidad económica futura.
No se pueden contemplar soluciones
a medio y largo plazo que no tengan en cuenta los elevados costes de
la gestión de residuos que, en último caso, acabará
repercutiendo en el bolsillo de los ciudadanos y ciudadanas. Es tan
importante reciclar como dar un uso o una aplicación real al
producto resultante. No sirve para nada si no somos capaces de colocar
en el mercado lo que obtengamos del proceso de reciclado. Un ejemplo
negativo de esta situación es el caso de una fábrica de
papel reciclado del Polígono Industrial de Güímar
que ha tenido que disminuir en los últimos años su producción
en un 50 por ciento porque esta sociedad
no demanda este tipo de papel (2),
en unos casos, o lo importa del exterior, en otros. Y es que "una
cosa es predicar y otra es dar trigo".
El plan es y debe ser ambicioso.
Hay que intentar reducir a la mínima
expresión el vertido por nuestro propio bien.
Para ello el plan da diferentes opciones que pretenden suscitar un amplio
debate social, que debe servirnos para definir cuál
es la opción de futuro por la que apuesta esta sociedad. Con
realismo y con rigor pero también
con ilusión y con el convencimiento de que podemos
y debemos invertir la peligrosa dinámica
en la que se encuentra este territorio.
* Consejero de Medio Ambiente y Paisaje del Cabildo Insular
de Tenerife
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(1) Es posible que hoy por hoy un 50%,
hasta el 70 o el 80% en algunos casos, sea una media de lo que ocurre
en los países más avanzados de Europa, pero don Wladimiro,
en el 2016, cuando usted cree que podemos llegar al 50% esos países,
al ritmo que llevan, habrán acabado, donde no hay incineradores,
con la mayor parte de los desperdicios. Donde hay incienradoras evidentemente
que no, porque esas carísimas máquinas de algo se tendrán
que alimentar.
(2) La jodida manía de don Wladimiro
de culpabilizar a la "sociedad". Pero vamos a ver, ¿qué
coño de campaña ha hecho nunca el Cabildo para explicarle
este problema a la gente? ¿Qué hacen las administraciones
para obligar a la grandes superficies a que ofrezcan estos productos
a los consumidores? ¿Qué no lo hacen porque todo lo quieren
traer de fuera porque para su sistema criminal de compras es más
rentable? ¿Cuántos ciudadanos, a lo hora de comprar, saben
exactamente lo que están comprando y las consecuencias? Nosotros
se lo diremos: NINGUNO.

Perdón por el chiste, pero sin un poco de
sentido del humor
ya nos hubiera salido un úlcera como un puño, si no la
tenemos ya