El espectáculo que aún
este jueves se podría contemplar en la mayor parte del municipio
de Arico se puede calificar de aterrador. Desde el pasado lunes todo
el municipio se ha visto sometido a la más absoluta de las oscuridades
al fallar no sólo la electricidad sino, además, la telefonía
móvil y fija en su mayor parte.
Arico, sin embargo, no es sino otro
más de esos pequeños municipios de los que todos nos hemos
olvidado este pasado lunes, donde autoridades insulares y regionales,
así como la mayor parte de los medios de comunicación,
se han centrado en las secuelas que la tormenta tropical dejó
en la zona del área metropolitana Santa Cruz-Laguna olvidando
por completo que municipios como Fasnia se quedaron totalmente aislado
incluso por carretera, con la caída torres de alta tensión.
Sólo unos pocos barrios de Arico
habían conseguido recuperar, con múltiples dificultades,
el suministro eléctrico en la tarde de este jueves. De este modo,
en algunos núcleos se habían instalado de forma totalmente
precaria equipos generadores, con el consiguiente peligro puesto que
no ha habido las oportunas revisiones de posibles averías en
la anticuada red que llega la la mayoría de la viviendas.
Una vez más el sureste de Tenerife
se ha visto inmerso en el más absoluto de los abandonos. Nadie
se ha preocupado desde el Cabildo ni desde el Gobierno de Canarias en
trasladar a alguien hasta el municipio, en las primeras horas, para
conocer de primera mano las consecuencias del temporal. Se conformaban,
simplemente, con marcar los números de teléfono que no
funcionaban sin más, según dicen. Lamentable, todavía
en la mayoría de los barrios nadie sabe cuándo le vendrá
la electricidad, unos hablan del domingo, otros del lunes... ¿Es
que no son los vecinos de Arico, de Fasnia, de Güímar...
vecinos de Tenerife también? ¿Es que aquí sólo
se montan los numeritos allí donde hay muchos votos?


Este jueves se comenzaban a ver los primeros
movimientos destinados
a reparar los desperfectos en la red eléctrica

Se observa una gran cantidad de chispas

Véase los cortocircuitos que se producen
en unas líneas auténticamente
tercermundistas